domingo, 28 de enero de 2018

La anatomía del pollo y del pavo.

Aprovechando hasta el último segundo la cama, me levanto como cada mañana de domingo, buscando ese café y esa rebanada de pan con aceite. Como el "finde" se ha hecho para el hombre y no el hombre para el "finde", tengo más tiempo para ver la prensa, antes de salir de paseo. Lo primero que leo es una entrevista a un señor que dice "haber colgado la bata de enfermero para comprar supermercados". Poca vocación sanitaria tendría este señor, como para hacer caja, a consta de seiscientos empleados "la mayoría mujeres". Saquen ustedes sus conclusiones.

No me gusta que de una manera velada se insinúe en la empresa privada, hay igualdad entre hombres y mujeres y menos para dar titulares. No me ha gustado la entrevista, no tiene interés, no es un ejemplo a seguir, a pesar de ser la única marca malagueña de supermercados. Y siento decirlo, es poco creíble.
Eso si, un sanitario que aprendió la anatomía del pollo me ha arrancado una carcajada. Porque yo no paso de pechuga, muslo y nugget.

Cincuenta tiendas, noventa millones de euros de facturación, no está nada mal. Habría que preguntar a sus empleados qué opinan de un jefe, que se dedica a comprar supermercados.
Pero no deja de ser una anécdota más para mi. Como decía un amigo mio, el personaje no deja de ser indiferente, cuando no aporta nada interesante a mi vida. No es un referente para mí en estos tiempos.

Prefiero a los emprendedores que empiezan desde la nada más absoluta y cumplen sus sueños a base  de trabajo, trabajo y trabajo. No dudo que este enfermero que colgó la bata no trabaje. Me refiero a esos pequeños comerciantes que tienen una tienda del tamaño de la sala de estar de un piso. Esos que se dan con un canto en los dientes por ir cubriendo gastos y ver sus primeras ganancias. O esas tiendas de toda la vida que se han tenido que apretarse los machos porque un comprador de supermercados le ha abierto la competencia al lado, enfrente o detrás.

Sigo apostando por la gente sencilla, por el negocio de toda la vida, por el trabajo, por el trato personal de ese empleado de ferretería que te ha visto crecer. De esa panadera, que te da los buenos días y que sabe que es lo que vienes a comprar. De esos boticarios, que son la mano derecha de tu médico de cabecera, de mecánicos que son como los cirujanos, pero sin un parche en el ojo y pata de palo. Los bares de barrio, autenticas salas de tertulia, que han sobrevivido a más de un "temporal". Esos son los que no hay que dejar que desaparezcan. Y apoyar a los jóvenes emprendedores.

El comercio de barrio, el familiar, el auténtico, ese es el que me da alegría ver abierto, ver como envejecen sus dueños y como se los van cediendo poco a poco a sus hijos. Esa es la verdad. No me interesa la anatomía del pollo vista por un comprador de supermercados con traje de chaqueta. 

Para eso está mi carnicero, un gran tipo, sabe de anatomía del pollo, de la vida y lo que es ser emprendedor de barrio, ser autónomo y salir adelante todos los días. O otro conocido, que sabe lo que cuesta reformar su tienda de ultramarinos. También sabe de anatomía, psicología y trata a sus clientes por su nombre, porque los conoce de toda la vida. Eso es la verdad y lo que quiero. 

Y gente jóven emprendedora, en vaqueros, con zapatillas de deporte y su Master, que no tienen donde colgarlo. 

Y por qué no, ese señor que tiene el asador de pollos y no te llama por tu nombre, te llama vecino, porque es tu vecino. 

@jcebreros20

domingo, 14 de enero de 2018

El vendedor de humo, una aspirante a modelo y un anuncio.


A pesar de considerarme un veterano en redes sociales, de haber visto el nacimiento y el crecimiento de Whatsapp o Instagram, cada vez me sorprendo más del mal uso y abuso de las redes.
Bajo mi punto de vista, las redes sociales se crearon para el bien, del desarrollador de la idea y para el público al que iba dirigido. 

Ciertamente hay youtubers que ganan una pasta, gracias a ese invento de Google, colgando verdaderas memeces y tonterías que se hacen virales, teniendo millones de visitas, que se convierten en euros, para el lumbreras que lo cuelga. También podemos ver una película, un concierto o un reportaje. Es así, se hace viral la tontería más grande.

Un buen día me di cuenta del "botón" al que había que darle, cada vez que entraba en Facebook, no ver anunciados la cámara de fotos, el reloj o el sofá que había estado mirando en Google. Ese gigante que nos monitoriza y hace una perfilación casi mejor que el más especializado analista, se llama Google y lo sabe casi todo sobre nosotros. No es gratis, no. Si pagamos a la Seguridad Social, cómo no le vamos a pagar al que lo sabe todo de todo y de todos. Es de ingenuos pensar que es gratis.

Ideas nacidas en la cafetería de una Facultad o en el garaje de una casa. Ideas de jóvenes emprendedores de verdad. Los jóvenes emprendedores están de moda, pero no los del selfie y el postureo, sino los que  han currado durante mucho tiempo veinticinco horas al día, trabajan en chanclas y camisetas y sus empresas empezaron a cotizar en bolsa, convirtiéndose en millonarios.

Si, esos son los emprendedores de moda, también los hay más modestos, me consta, luchadores, no amantes del postureo, que tuvieron un sueño, se ha hecho realidad y siguen luchando por él.

Volviendo a las redes sociales y las Apps de mensajería como puede ser Whatsapp y su competencia Telegram, he visto como surge una extraña forma de publicidad, entre casera, cutre y "vamos a gastar poquito, que podemos ganar más".

Un paseo por un Centro Comercial, un cartel impreso en "Copistería CopyPega", con uno o dos números  de móvil y el  Whatsapp. ¿Quieres ser modelo? Y la chiquilla o el chiquillo, se informa por Whatsapp, el resultado os lo podéis imaginar. Al cabo de un tiempo, han perdido el dinero y el valioso tiempo y los sueños truncados por vendedores de humo, que amparados en la gratuidad de las redes sociales, les venden sus sueños: ¿quieres ser modelo? ¿quieres ser maquilladora? y así un montón de sueños en una ciudad que necesita que la despierten.

Porque el grito de  "¡despierta chaval!", va para esas almas cándidas que pagan religiosamente todos los meses para ser modelo o maquilladora. ¡Pero chiquillo!, ¡pero chica! ¿os habéis mirado al espejo? no os veo ni por asomo en MBFW de Madrid. Despierta! que te comen la merienda.....

Aún siguen  jóvenes dormidos o anestesiados por vendedores de humo. Aspirantes que se van a enfrentar pagando, a una selva sin ley, donde triunfa el más fuerte, el más pelota, la más sibilina o incluso, el más tonto. En los dos casos, cazador y cazado, me refiero a empresario y aspirante a estrella, son dos maneras de emprender. Uno se alimenta de los sueños de otro y otro que emprende un camino a ninguna parte.

Pues no hace falta navegar por Internet y bucear en redes sociales, basta con estar atento a los eventos que Málaga ofrece durante todo el año y os daréis cuenta de quién pone el cartel y quién paga por su sueño. Quien vende el humo y quién se lo fuma.

"Y como este año me he portado bien..." (no hace falta ser muy listo para intuir hacia que público van encaminadas esas campañas publicitarias) "me pido ser diseñador/a". (Me aguanto la carcajada y pongo punto y final esperando que a estos niños y niñas, los Reyes Magos les hayan traído un dron o un iPhone, a la larga más baratos que ser top model de barrio.).

@jcebreros20